Calada del mar de tu cuerpo,me dejo arrastrar una y otra vez
por la corriente de tus deseos.
Náufraga de tus besos,
me quedo varada en la orilla de tu boca...
Se Desató el Deseo...
Calada del mar de tu cuerpo,
CONCUPISCENCIA
Cuerpo al desnudo
con lengua que camina indecorosa,
mojada y silenciosa
caída en el valle de tu espalda,
colgada de tu piel
sin encontrar su final,
despaciosa se desliza
buscando los jugos de la fuente.
Caricia que se eriza
con el rastro a su paso de lascivia,
jugosa y tibia
por el respirar de unos labios,
embriagada de pasión
con el celo del aroma,
como llovizna de abril
que escurre el hueco de la sombra.
Saliva que va quedando
encamada con el sabor de la miel,
piel con piel
regando de sensualidad los abrazos,
liberada de la presa
la tormenta del placer,
agónica en su tacto
mojada en el sudor de la pasión.
Fiebre amarrada a las sábanas
que lleva a un mundo hecho de velo,
sabor de cielo
rociado en cada madrugada,
existencia que se humedece
hasta hacer hervir la sangre,
locura que mina la calma
y que acaba en gloria cuando amanece.
Roces sin censura
que recorren todos los rincones,
dulces convulsiones
brotando en los poros de la amada,
abrevando presurosa
del mundo de la noche estrellada,
palabras que no se hablan
y que se subliman en un efímero orgasmo.
Desvanecerse
Gracias Poeta...

Acto II:
Tras una breve conversación llega el silencio, estoy nerviosa, no deja de dedicarme sonrisas, nuestros brazos se rozan, su aroma penetra mis sentidos, me excita tenerlo tan cerca, las manos me sudan, creo que es consciente de la atracción que siento por él, me pregunto: ¿Por qué me habrá invitado? ¿Qué estará pensando? Como si me adivinara el pensamiento coge mi mano, nos miramos, sus ojos de un verde espectacular me hipnotizan, acaricia mi cara con el borde de su mano, llega hasta mis labios donde se detiene para perfilarlos con el dedo índice, se acerca, siento su aliento, un roce suave, un leve beso, estoy paralizada, me abandono a su juego… Lentamente acaricia mi cuello, roza mis senos sutilmente, se para en mi cintura, la aprieta… Intenta aparentar normalidad mirando al escenario, pero tiene la respiración alterada, sé que está tan excitado como yo, no tarda en demostrarlo, su mano resbala hasta la abertura de mi vestido, se cuela, siento sus dedos como indagan bajo mi ropa interior buscando mi sexo, un suspiro profundo se escapa, no puedo procesar lo que está sucediendo, solo se que no tengo voluntad para detenerlo, me produce un placer inmenso, me tiene dominada. En el escenario La Reina de la Noche canta su segunda aria "Der Hölle Rache" pieza por la que siento verdadera debilidad, mi cuerpo se estremece, música y caricia al unísono, la unión de dos placeres diferentes, cuerpo y alma… Cierro los ojos, me dejo vencer, mis gemidos siguen el compás de sus dedos, éxtasis divino que me lleva a sucumbir en un inmenso orgasmo que recorre todo mí ser y me deja sin aliento…
Sonríe maquiavélicamente, él también ha disfrutado con lo sucedido, la expresión de su cara lo revela. Retira la mano de mi sexo, sus dedos aun están impregnados de mi humedad, los lleva a su boca y los lame lentamente uno a uno, recreándose con la lengua en cada pasada, no imagina lo que eso me excita, no deja de sorprenderme. Gira la cabeza y con la más absoluta tranquilidad, comenta: - Tengo hambre, ¿Quieres cenar conmigo…? En ese momento mi apetito precisamente no era gastronómico, pero por algo se empieza, contesté: -Sí, estoy hambrienta…
La gente aplaude, la representación ha terminado, ambos nos levantamos y aplaudimos, sonreímos cómplices de lo sucedido e impacientes por lo que está por venir, ahora es tiempo de una nueva pasión, la nuestra…



Se recrea en un baño de agua caliente, festival de aromas y burbujas, preludio de compases y claves hechos poemas dactilares que, investigan el sentir invisible del lenguaje y todo aquello que está más allá del pensamiento.

Frente a frente, enlazados, en silencio, nos miramos, nada existe, todo sobra alrededor... Una luz tenue al fondo rompe la oscuridad, testigo de la desnudez de unos cuerpos que acomodan deseos bajo el forro de la piel…