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jueves, 6 de mayo de 2010

EN MI SIESTA

Después de comer decidí echarme una pequeña siesta,
el cansancio por los madrugones de la semana se acentúan cuando llegan al viernes,
no había pasado más de media hora cuando comenzó a sonar mi teléfono,
pensé por un momento obviarlo, me costaba un esfuerzo inmenso moverme en ese estado de adormilamiento pero su insistencia me obligó a contestar, casi sin voz pregunté: ¿Dígame?; al otro lado de la línea contestaron:









-Hola preciosa ¿Dónde te metes?, ya pensaba que no podría hablar contigo; al oír su voz mi cuerpo respondió de inmediato y de un sobresalto me incorporé, era él, mi desconocido, el hombre que me hace sentir el deseo como jamás antes lo hizo ningún otro, solo con oír su voz se alteran todos mis sentidos...
- Hola cielo, contesté emocionada.
-Huis que vocecita ¿Qué hacías?
- Estaba durmiendo.
-Vaya, lo siento, te he despertado...
-No tranquilo no importa, sabes que me encanta que me llames.
-Aun estoy en mi oficina y no dejo de pensar en ti, se me ocurren mil maldades contigo, el deseo me mata, estoy eléctrico... Quiero proponerte un juego, porque necesito urgentemente follarte, ¿Te apetece?, yo estaba ensimismada escuchándolo, tiene la virtud de apoderarse de mi voluntad con su voz dulce y sensual, Contesté:
-Sí, me apetece cuéntame que se te ha ocurrido...
El se reía, esa risa nerviosa con la que suele disfrazar sus pensamientos lujuriosos, pero que yo ya reconozco al momento.
-Quiero que te pongas un sujetador y tanga negro, medias con blonda de encaje, zapatos de tacón los más altos que tengas, píntate los labios de carmín rojo, ese que me enloquece cuando te lo pones y tu abrigo rojo... Echa a tu bolso tu juguete... (se refería a un consolador de silicona que me había comprado unas semanas antes en Ámsterdam) sal a la calle, sube a tu coche y dirígete hacia algún lugar donde no esté muy concurrido de gente, cuando estés allí quiero que me hagas una llamada perdida, yo sabré que estás preparada y te llamaré de nuevo...
Yo repasaba todas las órdenes asombrada, jamás había salido a la calle con un abrigo y solo ropa interior, pero todo lo que venía de él me excitaba de una forma desmesurada, sin ningún reparo acepté, me preguntó:
-¿te gusta o te parece un poco pervertido? Contesté con voz insinuante pues ya estaba caliente y aun no había empezado el verdadero juego.
-Me gusta, perviérteme...
-Bien, espero deseoso, no tardes me muero por recibir esa llamada...
Yo hice todo tal cual me había indicado, ropa interior, medias, zapatos de tacón altos, abrigo y mi apreciado "Juguete". Salí a la calle, me dirigía hacia el coche nerviosa por la novedad del momento, pero el morbo y la excitación crecía de una manera exagerada, busqué un sitio apartado del centro, recordé una urbanización nueva de chalets que estaban construyendo no muy lejos de mi casa, era perfecta, aún no estaba terminada y a esa hora ya no habría nadie trabajando, paré entre unas parcelas aun sin construcción, hice la llamada perdida y al instante me contestó.
























-Hola... ¿Dónde estás?, le di detalles de la ubicación y añadió, Te deseo y no imaginas como...
Pon el teléfono en manos libres, quiero que acaricies tus muslos, imagina que son mis manos, los acaricio suave y lentamente, hazlo... Mi respiración se altero en es
e mismo instante,
-sí... Los acaricio.
-Ahora desabrocha de la parte de arriba de tu abrigo un par de botones y acaríciate con una mano, toca tus pechos, la otra sigue en tus muslos, pero no toques más nada, solo tus muslos,

- Si... así lo hago…
-Dime ¿Te gusta? pues aun no he empezado... Quiero que tus pezones se pongan tan duros que atraviesen la tela del abrigo, quiero que tu sexo se humedezca y que cale tu tanga, saca la lengua y pásala por el borde de tus labios, es la mía... Y ahora coge tu juguete e introdúcelo en tu coño, clávatelo entero hasta dentro, es mi polla...
Yo seguía sus órdenes cada vez más excitada, el juguete estaba dentro de mi vagina, mis piernas cerradas para impedir que se saliera con la vibración, el deseo crecía por momentos, mi respiración se convirtió en jadeos, mis ganas por correrme cada vez eran mayores...
-¿Cómo estás? Preguntó.
-Deseosa de ti, respondí.
-Pues quiero que aguantes un poco más con ello, piensa que soy yo quien está dentro de ti, te estoy follando salvaje; yo estaba enloquecida, no aguantaba más le dije quiero correrme, el contestó:
- Aun no,
-No aguanto, mi voz se entre cortaba.
-¡No, aun no!, quiero que me ruegues, que me supliques, hasta que ya no puedas más, quiero contener tu orgasmo para que sea intenso.
-Por favor déjame, quiero tocarme, necesito masturbarme ya….
-Pídelo como te he dicho…
- Te lo suplico, te lo ruego...
-Bien, ahora lleva tu dedo índice a tu boca, humedécelo, ya puedes tocar tu clítoris; empecé a masturbarme,él conmigo.
-Me estoy tocando, mi polla esta enorma y mojada, la tengo en mi mano e imagino que la metes en tu boca...
Oír eso fue el impulso final, el consolador en mi interior, mi dedo moviéndose mas rápido, su voz regalándome su excitación cada vez mas alterada ya no podía controlarme, me deje llevar por un intenso placer al unísono de sus gemidos que se unieron con los míos en el ansiado orgasmo...
Exhausto, casi sin respiración me preguntó:
-¿dime mi Amanteceres, te ha gustado…?
-Sí, muchísimo.
-Pues aun no hemos acabado, vete a casa, se me acaba de ocurrir otro juego, pero esta vez no jugarás sola, lo harás conmigo...
Amanteceres
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lunes, 1 de marzo de 2010

DESCONOCIDOS EN UN TREN II

Después de mi encuentro en el hotel con Amanteceres cuyo contenido guardare en secreto, intercambiamos frecuentes contacto por teléfono llenos de sensualidad y deseo. No conozco a ninguna mujer con esa capacidad de alterar mi lujuria y de revolucionar mis hormonas. Yo no sé si soy capaz de provocarle la misma sensación pero me hace sentir que es así y eso me excita más...
Hace unas semanas en un breve SMS escribí:”mañana viajo a tu ciudad, tendré poco tiempo” al instante en mi teléfono se podía leer:”me da igual, fóllame por favor”. La cita era a las siete de la tarde en la puerta de un gran almacén, desde el coche pude verla esperando: abrigo rojo, muchas bolsas que acomodo en el asiento trasero, su sonrisa y su gesto (una mezcla de niña traviesa y mujer lujuriosa).

Se acomoda en el coche y me saluda con un beso, momento que aprovecho para hacerle sentir de forma contundente mi legua en la boca, deseaba dejar constancia del deseo que me atrapaba durante todo el día esperando el encuentro, ella se dio por aludida penetrando con fuerza mi boca con su lengua.
Este breve e intenso saludo no necesitaba palabras. Teníamos poco tiempo y muchas ganas.




Aparcado el vehículo en un lugar no muy apartado, no se lo piensa, se lanza a mi bragueta diciendo:”necesito tu polla, dámela“. A la vez mi mano se escurre bajo su falda, nos falta la respiración, estamos muertos de deseo y a partir de ese momento solo se oyen gemidos.

Me sorprende gratamente y me excita comprobar dos cosas: no lleva ropa interior y esta empapada. Me recreo con los dedos acariciando su interior mientras ella gime al ritmo de mis movimientos, se retuerce al compas de mis caricias y me hace sentir como se humedece más si cabe.

No sé como lo hizo pero cuando me quise dar cuenta mi sexo estaba en su mano y una decima de segundo después en su boca.

La introducía en su boca con ansiedad, muerta de deseo, como si se la fueran a robar, aun recuerdo el tacto de sus labios y de su lengua y el calor de su saliva sobre mi excitación. Estaba dura, brillante, empapada... Y me excitaba ver como se la tragaba hasta la base y la mantenía dentro unos segundos soltándola de golpe para respirar profundamente.

Con el pantalón desabrochado se entretenía en lamer mis testículos mientras yo me masturbaba con fuerza agarrando aquella intensa erección que solo ella en la tierra es capaz de provocarme.
Solo dejó de lamer para decirme: “hare que te corras y lo quiero en mi boca“. Sus movimientos se hacían más intensos y mientras me sentía así, la penetraba como podía con los dedos. El sonido era un poema: sus gemidos y su respiración agitada.
Cada vez succionaba más fuerte y más rápido y en un momento se queda inmóvil recibiendo mis embestidas con fuertes golpes de cintura, follandola literalmente la boca.

Ella percibe mi situación, estoy a punto de derramarme en su boca y acelera el ritmo, en ese momento me tenso y los espasmos de mi orgasmo la llenan la boca, puedo recordar con todo detalle la sensación de cada latigazo y la consciencia de la copiosidad de mi eyaculación.

Después de recibirme acopla su boca a la mía y nos fundimos en un beso de semen, batimos mi esencia con las dos lenguas y compartimos el sabor a mí en un largo beso.

No tenemos más tiempo, nos despedimos, se sube al autobús que la llevará hasta su casa, veo como se aleja el abrigo rojo.

De regreso a mi ciudad un SMS: “la próxima vez me pienso correr, estoy muy caliente y al llegar a casa te regalaré un orgasmo en solitario. Fóllame pronto“. Su mensaje soez me provoca una sonrisa traviesa y el recuerdo de ese cuarto de hora que se pasó en un minuto y que se saborea en varias horas me mantuvo deliciosamente revuelto durante las dos horas de viaje hasta mi casa.

Con frecuencia me recreo con estos momentos, sin duda la mejor felación que me dedicaron en mi vida. Cierro los ojos, lo imagino y me recreo dulcemente cada momento.

Te sigo deseando, AMTC.
Desconocido
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